Condenan a un hombre a dos años de prisión por espiar el diario
íntimo de su mujer
Redacción - Barcelona.-
La
Audiencia de Barcelona ha condenado a dos años de prisión a un hombre que
espió, fotocopió y distribuyó el diario personal de su mujer para saber por qué
quería separarse de él, al entender que ese escrito tenía «carácter reservado y
secreto».
La Audiencia confirma así una sentencia dictada en junio de
2003 por el Juzgado Penal número 23 de Barcelona que condenaba a Francisco M.G.
a dos años de prisión por un delito de descubrimiento y revelación de secretos,
informa Efe.
La Sección Octava de la Audiencia de Barcelona ha dictado una
sentencia que desestima el recurso de apelación presentado por el acusado y
confirma la resolución inicial. El tribunal atribuye al diario personal de la
esposa el carácter de «secreto» y «reservado» que le hace tributario de la
especial protección dispensada en este delito frente al que «sin la
autorización de la autora ha accedido, reproducido y comunicado a terceros
contenidos esenciales del mismo».
Muy secreto
Según el fallo, el
acusado se apoderó del diario y lo fotocopió para aportarlo más tarde al
proceso de familia. Los magistrados estiman las declaraciones hechas por la
mujer y dos testigos que «manifestaron conocer que su amiga escribía un diario
pero, al tiempo, sostuvieron que nunca había compartido con ellas su contenido
ni tampoco presenciaron que lo hubiera compartido con el acusado».
La sentencia mantiene el «carácter reservado» del diario,
«reserva que se evidencia del propio sentido y alcance que se pretendió dar a
sus escritos por la defensa del acusado en el anterior proceso de familia,
donde llegó a decir que éste accedió a su contenido movido por la curiosidad de
conocer la razón por la que su esposa quería separarse de él».
El acusado había alegado que incluso la mujer leía en público
fragmentos de su diario. Ella alegó que había otros escritos pero que éste en
concreto era completamente íntimo. La Audiencia deja sentado que «lo escrito en
el diario le era desconocido, contrariamente a lo que aquí y ahora pretende
sostener sobre el hecho de haber sido escrito total o parcialmente en su
presencia o incluso lectura por la esposa».
La Razón 5 de febrero de 2004