El Govern multa con 600 euros a un empresario por no rotular en catalán

La multa obedece a un expediente que se abrió en enero del 2003 a raíz de la denuncia presentada por un particular

Bargalló resta importancia a la sanción y recuerda que las leyes están para cumplirlas; el empresario dice que recurrirá

LA VANGUARDIA - 12/02/2004

Barcelona. (Redacción y agencias.) – Un empresario del ramo de la construcción ha sido multado con 600 euros por no poner los rótulos en catalán y tener la documentación destinada al público de su empresa exclusivamente en castellano. La sanción viene impuesta por la anterior Conselleria de Treball, Indústria, Comerç i Turisme, y el expediente sancionador se inició, en enero de 2003, a instancias de la denuncia de un consumidor, dijo un portavoz del Departament de Comerç, Turisme i Consum.

La sanción responde, según la Conselleria de Comerç, Turisme i Consum, a la vulneración, por parte del empresario, de la Ley de Disciplina de Mercado y Defensa de los Consumidores y Usuarios (1990). Sin embargo, en la resolución a la que ha tenido acceso Europa Press se señala que también se ha vulnerado el apartado “d” del artículo 8.1 de la ley de Política Lingüística (1998), que recoge que “la señalización de los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios para las personas usuarias y consumidores de los establecimientos abiertos al público han de ser redactados, al menos, en catalán”,

Pese a que la resolución, que concluye que la multa que se impone al empresario es de 600 euros, está firmada por el ex secretario general de Consum, ésta se ha conocido dos días después de que el conseller de Ensenyament y también responsable de la Política Lingüística anunciara que el Govern se propone hacer cumplir dicha ley y, por tanto, en caso de que sea necesario, aplicar las sanciones que se prevén para que sea acatada. El conseller Bargalló restó importancia a la sanción y recordó que “la ley está para cumplirla”.

El expediente sancionador ha seguido un largo camino de inspecciones y recursos hasta llegar a la resolución final que, según el representante legal del empresario, será recurrida “por absurda e ilógica”.

No es la primera vez que se multa por el mismo motivo, algo a lo que se refirió ayer Bargalló al señalar que “no es un tema de una o dos sanciones, sino de políticas lingüísticas”, e insistió en que “las sanciones no son fundamentales ni herramientas principales, sino consecuencia de un proceso al que no tenemos miedo de llegar”.

Desde CiU se consideró que el expediente y la sanción eran una “actuación normal” de la antigua Conselleria de Treball, Indústria, Comerç i Turisme, cuyo titular era Antoni Fernández Teixidó y cuyo director general era Josep Tous. Aun así, desde CiU se recordó que el Gobierno de Pujol siempre apostó por la pedagogía y la negociación y sólo se optó por la vía administrativa “ante la contumacia” de algunos casos.

Desde la organización Convivencia Cívica Catalana, su presidente, Francisco Caja, calificó esta sanción de “gravísima aberración contra la libertad democrática”, pese a los argumentos legales en los que se basa la resolución. A juicio de Caja, “la locura nacionalista envenena la mente de los gobernantes” e incluso comparó la obligación de rotular en catalán a la época franquista y se mostró dispuesto a prestar todo el apoyo jurídico que precise el empresario multado.

La Vanguardia 12 de febrero de 2004

 

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