Estevill dice que Piqué y él acordaban acosar a imputados y cobrarles por quedar libres

El ex juez situó al letrado en el centro de sobornos en dos causas que instruyó, por lo que cobró 75 millones de pesetas en Suiza

 

Estevill consideró “poco serio” que el primer ingreso en Suiza no lo hiciera Piqué, sino una tercera persona

 

SANTIAGO TARÍN - 14/09/2004

Barcelona. – El procedimiento era sencillo. Primero, se acordaba acosar al imputado, fijando el horizonte de una posible prisión provisional. Luego se ofrecían los oficios de un abogado. Finalmente, se pagaba por no ir a la cárcel y juez y abogado se repartían el botín. Este era el método empleado y así lo aceptó el ex juez Lluís Pascual Estevill, quien ayer aseguró que las proposiciones para tales maniobras vinieron del letrado Joan Piqué Vidal.

El testimonio de Lluís Pascual Estevill, ex magistrado, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, ocupó la tercera sesión del juicio que se celebra en el TSJC. Se trata de la causa que se sigue contra él, contra el letrado Piqué Vidal y otras cinco personas fundamentalmente por cohecho. Ha sido un proceso largo, que ha durado ocho años, y en el cual Pascual ha prestado once declaraciones, negando los hechos, hasta que en marzo pasado escribió una carta donde admitía su participación. Entre algunas partes existe la sensación de que tal cambio de actitud obedezca a algún pacto con las acusaciones. Él dijo que lo hizo porque “estaba cansado”; quería “esclarecer los hechos para siempre”, obteniendo “algún beneficio” y así creyó que “dejaría de salir en prensa”.

De manera que tras este preámbulo, Pascual Estevill se dispuso a ratificar todo aquello que había dejado por escrito, con algún detalle más. Relató que no tenía amistad especial con Piqué Vidal, pero en 1991, cuando era juez en Terrassa, instruyó un caso por fraude fiscal contra Nutrexpa. El letrado se personó ante su casa y le ofreció un acuerdo: 25 millones de pesetas si los propietarios de la firma no iban a prisión. Estevill aceptó. Su impresión, según explicó ayer, es que el dinero ya iba en el coche en que ambos fueron a Terrassa, donde Estevill cambió los autos de prisión incondicional por otros con fianza, pero él prefirió otra vía: le dio el numero de su cuenta en Suiza. Luego hubo más ingresos, más tratos. A pesar de ello, no eran amigos. Es más, le molestó bastante que el ingreso en Suiza no lo hiciera Piqué directamente, sino otro abogado. Para el ex juez, esto fue “poco serio”.

Otro de los asuntos en el que ambos tuvieron participación fue en otro presunto delito económico en la empresa Macosa, en el que se actuó contra el ex subsecretario de Industria, Eduardo Santos. En esta ocasión, el pago exigido a esta persona por eludir la prisión fue 50 millones. Según la declaración de Estevill, Piqué le dio el nombre de un banco y una persona en Suiza, donde cobró y después se lo ingresó en su cuenta en otra entidad.

Durante el interrogatorio se mencionó a varias personas conocidas, como Luis Magaña, ex presidente de Fecsa ya fallecido. O Macià Alavedra, ex conseller de la Generalitat. Con ambos compartía manteles. Pero Estevill sólo señaló a Piqué y a otro letrado que iba de su mano, Juan Vives (actualmente muy enfermo; en el banquillo está su hijo, a quien Pascual afirma no conocer). Aseguró que ni con Magaña ni con Alavedra hablaba de asuntos judiciales. En concreto, sobre el ex político dijo que “los intereses de Macià no era que yo no le persiguiera, sino que no lo hiciera Carlos Jiménez Villarejo (fiscal)”.

Así fue el sistema. Todo era descarnadamente sencillo. Una causa. La amenaza de la prisión. El ofrecimiento de los servicios de un abogado. El pago por no ir a prisión. Un abogado acusador preguntó:

– ¿Me está diciendo que primero acordaba con Piqué apretar y luego pedir dinero por la libertad?

Estevill contestó con una sola palabra:

–Naturalmente.

 

La tienda siniestra

 

El abogado Joan Piqué Vidal se llevó las manos a la cabeza la primera vez que Estevill dijo que éste le pedía “aprieta para que me haga cargo del caso”. Los tratos se hacían, según el ex juez, en “encuentros clandestinos en mi despacho”, donde se ponía precio a las libertades, aunque no en todos los asuntos. Y hubo varias contraprestaciones. Por ejemplo, un trabajo para un familiar. Pero aseguró que del caso Bertrán jamás hablaron. Y tampoco se preocupó de comprobar los ingresos. De hecho, iba a Suiza regularmente, pero a hablar de “derecho civil con un amigo”. El defensor del letrado preguntó si no le indignaron estas maniobras y Estevill respondió: “Lo que me indignó es que Piqué pusiera una tienda vendiendo libertades”.

 

 

La Vanguardia, 14 Septiembre de 2004

 

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