La gran telaraña de la información, cada vez más tupida
La información generada en el mundo crece a un ritmo del 30% anual. Internet ha triplicado en dos años el flujo de datos que circula por la gran telaraña. El volumen de información generado en 2002 equivale a medio millón bibliotecas como la del Congreso estadounidense.

MIGUEL LORENCI. Madrid | La telaraña de la información se hace cada día más tupida. Al principio del tercer milenio, constituye un océano con límites difíciles de imaginar. La información generada y registrada cada año en distintos soportes en el todo el orbe -del tradicional papel al los bytes grabados en sistemas electrónicos- siendo ya de un volumen sideral, aumenta a un ritmo de un 30% desde 1999. Lo constata un estudio de la Universidad de Berkeley (California), realizado a instancias de tres grandes líderes del sector de la informática "Microsoft Research", "Intel", "HP" y "EMC".

La nueva información almacenada en soportes como papel, película, medios ópticos y magnéticos se ha duplicado en los últimos tres años, según el estudio dirigido por los profesores Peter Lyman y Hal Varian.

Sólo durante 2002, el volumen de información recopilada en distintos formatos equivaldría a medio millón de nuevas bibliotecas, cada una de ellas del tamaño de la del Congreso de los Estados Unidos, una a de la más extensas del mundo.

Esta información nueva almacenada en papel, película, medios ópticos y magnéticos alcanzó cinco "exabytes" o, lo que es lo mismo, cinco millones de "terabytes". Un "terabyte" es una medida de almacenamiento de datos equivalente a un millón de "megabytes", aproximadamente el texto que contienen un millón de libros.

El 92% de toda esta información se almacenó en medios magnéticos, sobre todo discos duros. El soporte magnético es así el que experimentó un crecimiento superior, un 80% en tres años, de acuerdo con las conclusiones de los expertos. La constante reducción del coste de este soporte y la variedad de formatos disponibles hacen de esta tecnología sea el sistema preferido de almacenamiento de información.

También el papel

El uso de papel como soporte de información creció también un 36% en el último trienio. El estudio calcula que un árbol viene a producir unas 80.500 hojas de papel, lo que significa que son necesarios 786 millones de árboles para generar el papel que consume el mundo en un año, según estimaciones de la UNESCO. Cada habitante de la tierra consume un promedio de 1.510 hojas de papel al año, si bien son los estadounidenses los grandes consumidores, con un índice medio de 11.916 hojas por habitante y año. Siguen los europeos, con 7.280 hojas. La mitad de todo ese volumen de papel se emplea en impresoras y fotocopiadoras de oficina.

El flujo de información nueva difundida a través de los medios de comunicación electrónicos -teléfono, televisión, radio e internet- alcanzó 18 "exabytes" en 2002, es decir, un volumen 3,5 veces superior a toda la información que permanecía almacenada ese año en cualquier soporte.

El teléfono es, a gran distancia de la televisión, la radio e internet, el soporte que canaliza más información. El 98% de esos 18 "terabytes" corresponde al tráfico de llamadas telefónicas fijas y móviles, tanto de voz como de datos. Si todo ese tráfico fuera almacenado en soporte digital se necesitarían 17,3 "exabytes".

Pujanza

El medio de información que presenta mayor pujanza por la rapidez de su crecimiento es internet. Cerca de 600 millones de personas en el mundo tienen acceso a la red de redes. En el año 2000, los expertos de Berkeley estimaban entre 20 y 50 "terabytes" el volumen de información que discurría a través de internet, mientras que en el verano de 2003 esta cifra ascendía ya a 167 "terabytes", contando solamente páginas web fijas. Esto supone que el volumen de información que circula por la red se ha triplicado en menos de dos años.

La razón por la que los científicos emplean el "terabyte" y el "exabyte" como unidad de medida del volumen de información en su estudio responde a la actual tendencia a producir y almacenar información en formatos digitales y a transformar la información en código binario.

A juicio de Roy Stanford, vicepresidente de EMC "el estudio pone de manifiesto el desafío que supone gestionar toda la información de acuerdo con su valor, desde su creación y protección a su archivo y eliminación".

El Heraldo de Aragón, 2 de noviembre de 2003

 

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