Linux se rebela contra Bill Gates

GUERRA ENTRE DAVID Y GOLIAT EN LA INFORMÁTICA

El software libre creado por Linus Torvalds gana usuarios y planta cara a Windows

Mientras estos días las autoridades antimonopolio procesan a Microsoft, un nuevo peligro amenaza la fortaleza de la empresa de Bill Gates. Linux, el sistema operativo libre, está aumentando su presencia en el mercado de los servidores. Sin embargo, su carrera para destronar a Microsoft es aún muy larga

Piergiorgio M. Sandri 16/11/2003

Tenía 21 años cuando en el verano de 1991 el finlandés Linus Torvalds, desde el piso de su madre en Helsinki, colgó un programa en Internet, un nuevo sistema operativo bautizado Linux, pidiendo la colaboración de los navegantes de la red para que aportaran sugerencias y mejoras.

Desde entonces, millares de personas han enviado consejos, ideas y soluciones técnicas. Hoy se puede decir que Linux, simbolizado por la imagen de un pingüino, se ha hecho mayor. Según la consultora IDC, a finales de este año pasará a ocupar el segundo puesto (por delante de Apple) en el ranking de los sistemas operativos más utilizados, con el 3% del mercado de los ordenadores (dominado con el 95% por Windows, de Microsoft), con 20 millones de usuarios. En los servidores, Linux tiene una penetración más fuerte aún, con el 13% del mercado y puede alcanzar el 26% en el 2006.

Se objetará que se trata de cifras pequeñas, comparadas con el poderío de Bill Gates, pero el ascenso de Linux es más que simbólico. Numerosas administraciones públicas han decidido abandonar, en sus servidores, el sistema tradicional Unix a favor del “pingüino”. En China, por ejemplo, el Gobierno ha decidido adoptar en masa el programa creado por Torvalds –con el nombre de Red Flag (bandera roja)– en sus servicios postales. En Extremadura, la Junta ha decidido instalar Linux en más de 200.000 ordenadores.

¿Qué es un software libre? Es un programa que circula sin licencias y que se puede modificar, distribuir y copiar sin limites. Libre no significa gratuito, sino más barato. Linux puede “bajarse” gratis de la red, pero los usuarios suelen comprar un “pack” y pagan por una serie de servicios complementarios. Así, Linux (con todas las aplicaciones) puede salir por 120 euros mientras que Windows (sólo el sistema operativo) por 300 euros. De hecho, Torvalds no gana dinero directamente con Linux. Sólo es propietario de la marca y se gana la vida trabajando desde casa para la empresa Open Software Development (eso sí, cuenta con unos ahorros multimillonarios que sacó en bolsa en la época dorada de Internet).

Ahorro para las empresas

Linux ha conseguido el respaldo de grandes nombres del sector, como IBM, Dell o Intel. Una de las razones de su éxito (además de que se cuelga menos y padece menos virus) es que en los últimos años, en los que las compañías tenían que reducir costes, el software libre permitía ahorrar. Por ejemplo, Daimler Chrysler, que utiliza Linux para sus tests, asegura que los costes han bajado un 40%.

Optar por Linux en lugar de Microsoft tiene otras ventajas. Los programas libres son más flexibles y se aplican en muchos soportes, ya que su “código fuente” (en otras palabras, el ADN del software) está a disposición de cualquiera. Esta transparencia es muy apreciada en las administraciones públicas, que se sienten más seguras. “Con los otros sistemas, cuando se manejan datos personales, no hay garantía de que éstos no se estén enviando a otros países”, recuerda David Mecías, codirector del máster en Software Libre de la UOC.

Sin embargo, la carrera de Linux está llena de obstáculos, en su gran mayoría legales. Por un lado, la competencia ya ha acudido a los tribunales. Así, la firma SCO sostiene que Linux es una copia ilegal del sistema Unix y ha llevado a juicio a IBM por utilizarla. Por el otro, la futura evolución del marco jurídico va en contra del software libre. La Eurocámara estudia estos días la posibilidad de patentar los programas informáticos, cuando en la actualidad éstos gozan de la protección del derecho de autor. Esta reforma daría un “golpe mortal” a Linux ya que, según las fuentes jurídicas consultadas, la patente industrial limitaría la redistribución y las futuras versiones del software libre.

La Vanguardia – Dinero – 16 de noviembre de 2003

 

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