Un juez de Barcelona absuelve a un hombre acusado de maltratar a su esposa porque ella va "a la moda"


El juez reconoce como hecho probado que la mujer ya sufrió en julio del 2001 varias contusiones

La sentencia sostiene que el aspecto de la esposa, "vestida cada día diferente" no coincide con el de una mujer maltratada

LVD - 21/01/2004 - 12.45 horas
Actualizada: 21/01/2004 17.47 horas


Barcelona. (EFE).- Un juez de Barcelona ha absuelto a un hombre acusado de maltratar y golpear a su mujer basándose, entre otros motivos, en que ella va "a la moda" y tiene "una capacidad de desenvolverse que ciertamente no coincide con la de una mujer que ha pasado seis meses sometida a agresiones", como denunció la víctima.

El titular del juzgado de lo Penal 22 de Barcelona, Francisco Javier Paulí Collado, ha dictado una sentencia en la que absuelve a Ali Yilali B.Ch., para quien se pidieron penas de hasta 2 años de prisión y prohibición de acercarse a su hijo y esposa, Latifa D., una joven de origen marroquí que se casó por imposición familiar sin apenas conocer a su esposo, quien residía en L'Hospitalet de Llobregat.

El magistrado que ha juzgado el caso alega en su sentencia que el relato de la denunciante "no concuerda con el temor, la desconfianza, la escasa capacidad de iniciativa que lamentablemente presenta el síndrome de la mujer maltratada que, lamentablemente, este titular ha conocido a lo largo de su fase como juez instructor".

Con anillos, pulseras y pendientes

Francisco Javier Paulí justifica en su sentencia que "incluso el aspecto físico que presenta la víctima durante los tres días de juicios celebrados, no sólo arreglada sino vestida cada día diferente, a la moda, con anillos, pulseras y curiosos pendientes, gafas de tamaño grande, demuestra una capacidad para visionar el exterior, comprenderlo y adaptarse al mismo, una capacidad de desenvolverse que no coincide con la de una mujer que ha pasado seis meses sometida a agresiones".

"Ello no significa rechazar que una persona pueda progresar, saliendo de situaciones negativas y desenvolviéndose en el futuro con mayor capacidad, pero desde la perspectiva de la condena o no condena de Ali Yilali B., tales capacidades no suelen darse en este supuesto de agresiones continuadas", asevera el magistrado.

El juez que ha dictado esta sentencia, según fuentes judiciales, ha colaborado en la elaboración de protocolos contra la violencia doméstica y las agresiones sexuales mientras fue juez decano en Sant Boi de Llobregat, en 1993. Además participó con los Mossos y con médicos forenses de Granollers (Barcelona) en la erradicación de estos temas y fruto de esta colaboración recibió la Medalla al mérito policial de la Policía Autonómica.

El juez declara probado que el hombre, nacido en Barcelona en 1970, contrajo matrimonio con la mujer en Marruecos en febrero de 2000, "sin periodo previo de convivencia ni conocimiento superior a un mes". En marzo de 2001, su mujer se trasladó también a Barcelona, momento en que iniciaron la convivencia marital.

Agresiones reconocidas
La sentencia reconoce como hecho probado que la mujer ya sufrió en julio de 2001 varias contusiones, con hematomas en el brazo izquierdo y en la pierna derecha, de las que tardó 15 días en curar.

El 13 de julio de ese año, fecha en la que, según el fiscal, el marido "golpeó repetidamente" a Latifa D., Alí Yilali B. presentó por su parte una denuncia ante la Policía Nacional, en L'Hospitalet de Llobregat, para comunicar que su mujer se había ido de casa sin su documentación personal y que estaba muy asustado porque estaba embarazada.

El juez tiene en cuenta que "Latifa D. pasa más de siete días sin estar con Alí Yilali B. Ch. cuando se elabora el informe médico que da lugar al informe médico forense, y ello unido al extraño periodo que pasa desde que desaparece de su casa hasta que formula la denuncia, no permite dar luces claras de lo que realmente sucedió".

Dice el magistrado que "las acusaciones se sostienen sólo en la denuncia de Latifa D, de la que se han señalado las numerosas lagunas", mientras que observa en el acusado "toda una serie de datos que demuestran un conocimiento de la realidad de Latifa y hace presuponer que se preocupa de ella".

La mujer aseguró en el juicio que su marido no la dejaba salir de casa y que la vigilaba su suegra, pero también manifestó que "se iba sola, en pijama" a ver a sus cuñadas, entre otros comportamientos que tuvo tras marcharse de casa, como pasar tres días en la estación de Sants "sin hacer nada", en lo que el juez califica de "extraña narración".

"Podría pensarse que Latifa D. temía salir a la calle por desconocer nuestra civilización, pero no es así", afirma el magistrado al entender que sabía perfectamente desenvolverse en esta sociedad.

Paso atrás
La abogada María José Varela, experta en la defensa de casos de violencia doméstica, cree que la sentencia "es un paso atrás, porque se ha tratado a la víctima de forma distinta por ser mujer".

Según Varela, la sentencia recuerda a otras de épocas anteriores, como una que dictó la Audiencia de Barcelona en 1991 que condenó a un agresor sexual, pero pidió su indulto, por entender que, de alguna manera, la víctima, una mujer con minifalda que hacía auto-stop en la autovía de Castelldefels, había propiciado los hechos. María José Varela cree que a los jueces, en general, les sigue "faltando formación a fondo" ante el problema de la mujer maltratada

La Vanguardia 21 de enero de 2004

 

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